22 junio 2011

19/06/2011



Dicen que si nieva todo romano entra en el panteón para mirar el agujero de la cúpula.
Los copos de nieve al descender ofrecen una de los espectáculos más sublimes que se puedan contemplar en esta vida.
Miré al cielo con inmensa gratitud. Cumplía cuarenta años y Roma se reflejaba a mis ojos con una palabra: amor. La más sublime contemplación es sentir tu propia vida.



10 comentarios:

Poledra dijo...

Perfecto,no?

mirada dijo...

Excelente, si :-)

Joshua Naraim dijo...

¡Qué bella consciencia!

Anónimo dijo...

gracias por dejarme soñar que quien está detrás del objetivo soy yo,me has llevado a Roma contigo sin haber ido ,preciosa foto y no sabes lo feliz que estoy de que lo hayas vivido con AMOR.un saco de besos ...

mirada dijo...

Gracias, mi querida Carmen, que me emociono leches... Nos vemos en Neda, este domingo :-)

mirada dijo...

Gracias, Joshua, un abrazo enorme.

lafuentedesed dijo...

Roma, la imagen especular del amoR, reflejada en nuestro ojos siempre es gran noticia. Enhorabuena.

Beto dijo...

En una mirada, un mundo!!...
Es muy agradable la sensación que me han trasmitido tus letras.

mateosantamarta dijo...

Todos los caminos llevan a Roma y Roma, ya sabes, lleva amor. Un abrazo.

gaia07 dijo...

Y vivirla, apoteósico.

Un beso

En archivo