06 abril 2006

Silencio, el silencio ciego, me puede, no puedo con él. Me hace sentir culpable, por matar las palabras que debería descubrir. En esta etapa llena de silencios que deben ver la luz, los miedos afloran. Y ahora más que nunca necesito de mi valentía, más que nunca y más que siempre. Me duele mucho enfrentarme a lo que creía tener enterrado, justamente, por eso. Pero desde mi honradez y por mi dignidad lo estoy haciendo, suave y lento, como cuando se quita una astilla clavada en la rodilla.

6 comentarios:

reuben dijo...

Es difícil encontrarse en el silencio.
Si necesitas algún eco, avisas.
Saludos.

Enigmática dijo...

Silencio que un día me abrazaste hasta destrozar mis tímpanos, hoy ya no eres más, eres grito en mis días de luz...

Asmadeus dijo...

Y a mí que lo que me aterra son las voces y los ruidos… Quién sabe. Será que le temo a la vida.

Te dejo una huella sonora.

Ogigia dijo...

HUm, qué buena foto y qué apropiado el texto aunque...tremendo...Un beso

Javier dijo...

Escucha ese silencio.

En esos silencios ciegos hay palabras que antes no supimos, no pudimos o no deseamos oír.

Comparte ese silencio y busca entre las astillas restos de tea que puedan ser madre de una nueva hoguera de palabras.

ZenyZero dijo...

El silencio se me revela incierto,
me hace zozobrar entre tanta
palabra vacia. No pienso. Hablo.

Ese silencio hermoso, robado
al pensamiento de ti.
El sielncio entregado a la pasion,
al carino de tu mirada,
Ese silencio no es silencio,
Ese eres tu. Es tu recuerdo.

Un abrazo.

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