22 febrero 2005

Azqueta

Puente la Reina - Estella
24 de septiembre de 2004

Camina a mi lado Cristina, coincidimos con los Albertos de Miranda en alguna parada para descansar y con otras personas que comenzaron el mismo día que nosotras en Roncesvalles. Siguen la suiza y su burrita, una mujer de unos setenta años, sólo piel y huesos, fuma en pipa y me recuerda al comandante Cousteau, lleva en su burrita todo lo que necesita para su animal y para acampar, sólo habla francés, nos miramos, transmite una felicidad completa en su libertad y sencillez.
Es una etapa larga y bastante fea entre subidas y bajas por terrenos revueltos por la construcción de la autopista. Me cuesta andar sin bordón, llevo desde que comenzé a caminar intentando conseguirme uno. Uno de vara de almendro, mira que pasé por bosques de almendros que hay a un lado y al otro del camino, pero nada. Pensé en comprarlos en una tienda de deportes en Pamplona, pero al final decidí esperar. Tendría paciencia, en otro momento encontraría el bordón que necesitaba. Cristina me ve tan mal que me deja el suyo. No tengo dolores musculares, es por culpa de las ampollas en los pies, no sirvió de nada el método que me indicaron, al contrario, se han desarrollado más en extensión no en cantidad.
Pasábamos entonces por un pueblo, Azqueta, al camino salió un señor de pelo blanco y bigote, con una sonrisa de oreja a oreja, me dijo:
- "Guapa.. ¿no será mejor que uses un bordón para caminar?"
- "Si, espero encontrar uno pronto"- le contesté
- "Venid, os invito a un café y os digo dónde hay"
Y allí nos fuimos, Cristina recelosa, pero yo ya había aprendido que era muy importante atender a las experiencias que se cruzaban en tu camino diario.
Pablito Sanz, es un amante del camino, lo hizo en el año 1954 en bicicleta con otros tres compañeros, eso nos contó en su casa mientras nos servía un café y una amena charla contándonos cantidad de experiencias de todas las personas que recibía en su casa y que peregrinaban a Santiago.
Después de hora y media charlando, nos llevó al patio de su casa y me dijo -"Llévate el bordón que quieras".
Le dije que seguramente el sabría escogerme el más adecuado. Y así lo hizo, me escogió una vara que era por lo menos veinte centimetros más alta que yo y me enseñó como caminar con ella para aprovechar mejor el paso. Pulió la zona dónde iba a agarrarla, sonrió "para que no se te estropeen tus bellas manos" - todo galán.
Un hombre encantador, jubilado, que vive feliz regalando los brondones a todo aquel que lo necesita. Pero no sólo eso, nos regaló también una vieira, ibamos sin ella, fruta y agua fresca. Ya nos despedíamos, dándole nuestros abrazos, cuando nos indicó que todavía quedaba una sorpresa, era una calabaza para colgar de mi bordón... ya tenía el equipo completo. Le dije que le enviaría, cuando llegase, una caja llena de conchas de vieiras, allí no las puede plantar.
Seguimos hasta Estella, nos albergamos en el Hospital de Peregrinos, un hospitalero, de los que hay pocos, muy buena atención. Pero nada más me vio la cara, y eso que yo sonreía, me preguntó "¿cómo tienes los pies?".
"LLenos de ampollas"- le dije. Me di cuenta que utilizaba la psicología, que quería no sólo curarme los pies, sino analizar por qué llegue yo así a ese lugar. No lo hizo con nadie, ¿por qué analizarme a mí? Cristina no salía de su asombro y en lugar de cubrirme, le daba más información.
"¿Confías en mi?" "¿Si o no?" - me pregunta.
Estaba cabreadísima, resulta que me habían dado mil y un consejo, parecía que me las había curado y nada...seguían allí, incordiándome...
Terminé tirando mi coraza y él lo supo, sin palabras, en ese momento me abrazó -"llevabas esperando un abrazo desde que saliste esta mañana".
Era verdad, necesitaba tanto de un abrazo que lo recibí. Un abrazo cálido y reconfortante.
"Ahora dúchate, luego ven y te curaremos las ampollas". Llegué de la ducha y me puso media hora los pies en agua fría con sal y vinagre. Luego tendría que secarlos al sol, sin pasarles la toalla. Después de ese proceso, me picó con unas tijeras para que saliera todo el líquido de las ampollas y desinfectó.
Aconsejó que no caminase al día siguiente, que no pasaba nada por parar, recuperarme uno o dos días y comenzase cuando mis ampollas estuviesen secas.
No lo hice, no quería dejar de caminar.
Ese día aprendí que la paciencia es un valor importante. Saber esperar.
Saber esperar y llegará alguien que te dará amor, bordón, agua, compañía....Saber esperar.

18 comentarios:

Cecilia dijo...

Mirada, dos cosas quiero decirte. La primera el camino de Santiago es un sueño que quiero cumplir alguna vez.
La segunda saber esperar son palabras muy sabias que me llegan y que tengo que hacer sangre. La ansiedad es mala consejera.
Un besote!!! Atrapante post!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Hola Mirada :-)

Como siempre leer tus post es como leer un libro de bolsillo antes de ir a dormir :)

Saber esperar... Es una virtud, además uno nunca sabe en que momento llegará algo que hará felices a nuestros días.

"Es bonito esperar aunque no lleguen... Que no tener nada que esperar"

Un beso!

Corazón...

;o)

Anónimo dijo...

Mis primas han salido este verano en el periódico y todo por ser las peregrinas más jóvenes que lo han hecho a caballo. ¡¡Vaya mérito tienen las niñas!! A mí me hubiese quedado el piiiii cuadrado jajaja.
Besitos mil

Anónimo dijo...

Una historia preciosa, mirada. Cuando la empecé a leer pensé "tu brondón aparecerá, no tienes que buscarlo." Y ya veo que apareció. Igual que el abrazo que necesitabas. Todo aparece cuando uno lo necesita, si es capaz de estar dispuesto a recibirlo. No te quejarás, dicen que el camino de santiago es un viaje espiritual, y el tuyo lo está siendo (o lo ha sido). Besotes y ya sabes... paciencia.

Yarince (http://blogs.ya.com/guerreroyarince)

Anónimo dijo...

Y, dime, Mirada... ¿aprendiste a esperar? Porque a mí se me sigue dando fatal...

Un abrazo de esquina a esquina.

Anónimo dijo...

Muy cierto, el camino te enseña muchas cosas...por eso me enganché tanto a él, bueno y por su magia. Un beso.

Una duda, ¿ brondón es en gallego?

mirada dijo...

¡Qué vergüenza Juanra! :-( Lamento la errata, no sé a que andaba ;-) ya lo he modificado.
Gracias por la anotación, en gallego le llamamos "vara de camiñar".

Un beso

mirada dijo...

Atrapante, me gusta esa expresión Cecilia, programa tus vacaciones, anímate y hazlo, es una experiencia extraordinaria.Un beso linda.
-----------------------------------
Gracias Corazón, "como leer un libro de bolsillo antes de dormir", me pongo colorada :-) Saber esperar es también confianza. Mil besos.
-----------------------------------

Carolb, eso sí que tiene mérito, dales la enhorabuena de mi parte. jajajaj no sé que tienes que siempre me sacas la risa de dentro. Bicos, besines..
-----------------------------------

Yarince me da la impresión que no necesito hablarte, que con sólo leerte ya me lees el pensamiento. Gracias por venir. Un abrazo grande.
-----------------------------------

Ay Sergi, soy impaciente por naturaleza, pero si cada vez menos, la clave es esperar sin desesperar, confianza de que todo está para nosotros, sólo necesitamos estar preparados para recibirlo. Mil besos

scape95 dijo...

Este me ha encantado!

mirada dijo...

Bolo!! que bien verte por aqui, gracias. Otro beso para ti.
-----------------------------------
Scape, si? gracias eres un solete, ahi siempre animando. Un beso

mirada dijo...

Magda, hay que armase de paciencia como dice Yarince y no dejar la vida pasar...Mil besos preciosa

Unknown dijo...

Yo antes deseaba fuertemente hacer ese viaje. Quizás en un mañana. Veo que eres una gran viajera. La vida es un viaje y el amor, bueno, también llegará. Un saludo.

Ulises hijo de Angeles dijo...

Una vez leí que cuando estás en marcha, lo importante no es el paso, sino llegar a destino.
Feliz observadora, que aprendés en el camino. :)

mirada dijo...

Egosum, viajar es enriquecedor, pero se puede viajar de mil maneras, como a través de tu imaginación. Besos
-----------------------------------
Ulises, feliz, sobre todo feliz mientras sigo aprendiendo.. Un beso

Unknown dijo...

No puedo dejar de leer. Todos de un tirón. Es absorbente... Me encantó saber del jubilado que regala bordones y del médico que dispensa abrazos en lugar de medicinas.

Un beso.

Anónimo dijo...

Esta etapa la hice el domingo pasado, sí, es fea, dura, pesada, las obras de la autopista la han estropeado. Aún así también la disfruté a pesar del intensísimo calor a partir de las 12 y de los pies doloridos de M.
Leerte me ha llenado de tal emoción que no quiero enturbiar tu página con mi historia.
Muchas gracias, Mirada, me emocionas.

Anónimo dijo...

Hice en el 2003 las siete últimas etapas trabajando como voluntaria y a destajo... No era el caminar... era todo... todo el día. Sin descanso pero me prometí que un día haría el camino entero.

Sabía lo del bastón por el libro de Shirley Mclaine. Es a la persona que he leído antes de buscarte a ti.

Una de las cosas que sentí en aquel viaje fue la Necesidad de los abrazos. Nos abrazabamos unos a otros todo el tiempo. Pero ya el último día. Hubiera sido maravilloso encontrar abrazos desde el principio. Son el alimento humano. Siento tu sufrimiento al caminar.

Me encanta a medida que avanzo más y más. Nunca pierdas tu magia, Mirada :)

Candela.

Desbrothy dijo...

Impresionante... la experiencia y la lección aprendida.... un abrazo de otro peregrino.

En archivo